Introducción a los brackets
Los Brackets son, sin lugar a dudas, los mejores y peores amigos de una persona, aunque son más tiempo amigos que enemigos.
Principalmente el proceso empieza yendo al dentista, quien te mira durante unos minutos la boca con sus respectivos “abre” “muerde” y te dice “colócate aquí, te vamos a hacer unas fotos” entonces tú te colocas donde él te diga y sientiéndote como en la cárcel te hace fotos de cara y ambos perfiles, bueno, y una sonriendo que no suele hacer gracia a nadie porque por algo has decidido ponerte brackets.
Después de las fotos te explica el motivo por el cual es necesario ponerse brackets y suele aclarar que en la mayoría de casos no es tan solo un problema estético ya que puede producir problemas en la vejez.
Dependiendo del problema que tengas te aconsejará el uso de unos brackets u otros. Cuando los problemas son realmente graves el uso de brackets transparentes queda descartado por lo que en esos casos deberás llevar los de metal, que siendo sinceros se ven bastante más.
La diferencia más grande que hay con los transparentes es que las piezas que se colocan en cada diente, para que nos entendamos las que van pegadas a ellos , son de metal.
Para hacer el proceso algo más divertido mucha gente decide ponerse las “gomitas” que van alrededor de estas piezas de colores, incluso de su equipo de fútbol o creando el arcoiris, aunque para gustos colores. Por lo general esas gomas suelen ser trasparentes y sirven para aguantar el alambre que rodeará tus dientes y les dará la forma correcta.
¿Y los brackets transparentes?
Los brackets transparentes se suelen usar para casos en los que el problema no es excesivamente grave. Las piezas que se colocan directamente son transparentes al igual que las gomas; el alambre es más efectivo de metal aunque también se encuentra uno blanco hecho de otro material que hace que los brackets queden totalmente disimulados. Algunas de las cosas de las que no te avisan los dentistas es que con este tipo de brackets debes ir muy alerta a la hora de ingerir especias; para los amantes del curry hay malas noticias pues hace que las gomas se vuelvan de un tono naranja-amarillo que da el aspecto de que no te hayas lavado los dientes en meses, por lo que queda terminantemente prohibido. La Coca-Cola también las oscurece pero desaparece cuando te lavas los dientes. Y lo que sí que os dirán es que no mastiquéis chicle o cosas pegajosas, pero eso nadie lo cumple y realmente no pasa nada.

Así quedan los brackets transparentes
La duración de la ortodoncia es muy relativa, si el problema es grave suele llevar bastante tiempo, aunque por lo general solo debes pasar 2 o 3 años sin sonreir en las fotos (aunque si son tomadas de lejos con los brackets transparentes no se nota)
La ortodoncia lingual

Una imagen de la ortodoncia lingual
Otra manera de llevar "aparatos en la boca" es la ortodoncia lingual, en este caso los brackets se colocan en el interior de la boca, aunque hay bastante controversia ya que pueden producir gran cantidad de llagas y ser algo molestos. De todos modos el dentista no suele recomendarlos salvo casos muy específicos porque no son válidos para todos los problemas.
Algo importante a la hora de elegir brackets es que hay que tener en cuenta que debido al efecto que hace cada uno, con los brackets trasparentes el proceso se alarga de 2 a 4 meses.
Respecto al dolor siento deciros que sí duelen, sobretodo al principio, aunque se va en una semana y lo más llamativo (y antiestético) se coloca en 1 o 2 meses. A lo largo del tratamiento también habrá veces en las que debáis sufrir, como cuando os coloquen las gomas (que suele ocurrir cuando os quedan pocos meses ) o decidan juntar dos dientes, aunque el dolor es mucho menor al que podáis sentir al principio del tratamiento de la ortodoncia.
Muy bien pero... ¿y el precio de los brackets?
Dependiendo del dentista al que vayáis y del tiempo que debáis llevar encima vuestra querida ortodoncia el precio variará. Aunque la media suele rondar los 3.000 o 3.500 €
Durante el proceso puede que los braces (in english) se conviertan en vuestros peores enemigos y os llegareis a cuestionar si realmente los necesitáis, pero pasado ese tiempo podréis disfrutar de unos preciosos dientes perfectamente colocados y presumir de sonrisa. Seréis los primeros en decir eso de... p-a-t-a-ta (...)